La estampa es cada vez más frecuente para los servicios de limpieza de prácticamente todos los distritos de Madrid: tras una noche de fiesta, los operarios no solo encuentran restos de botellón en parques y plazas, sino que se topan con numerosos globos y envases de óxido nitroso, el conocido como ‘gas de la risa’, que gracia tiene poca. Su consumo es ya tres veces superior al de la heroína entre los jóvenes de 14 a 18 años en nuestra región. Lo que empezó como una manera de coger ‘colocones’ rápidos en los Países Bajos y el Reino Unido, en festivales de música, pasó luego a las zonas de veraneo tomadas por personas de estos lugares, como Islas Baleares y la Costa del Sol. Se dispensaban allí hasta en discotecas. Ahora, tanto los expertos en sanidad pública madrileña como el PSOE municipal alertan de los riesgos de esta práctica, que va en auge, en la capital.La propia Policía Municipal lleva ya varias intervenciones contra esta práctica, la última, muy reciente, hace unos días, en la zona cercana al centro comercial Plenilunio, en el barrio de Rejas. Una patrulla del distrito de San Blas-Canillejas, sobre las doce menos veinte de la noche, observó a dos personas en lo que parecía un intercambio de bombonas en un coche. Sospecharon los agentes, y no les faltaba razón. El vendedor, un marroquí nacionalizado español y de 23 años, estaba vendiendo óxido nitroso en bombonas, a 50 euros cada una, a una segunda persona, en la calle de Fuensaviñán. Llevaba, además, una agenda con un calendario de entregas apuntadas a mano. Fue detenido por un presunto delito contra la salud pública. Los policías municipales se incautaron de 11 bombonas de 700 gramos cada una y varias bolsas con cierre zip con sus correspondientes boquillas.Noticia relacionada No No Una redada en una discoteca de Madrid acaba con ocho detenidosFuentes policiales indican que es muy común la distribución a los clientes de los globos ya preparados, para su consumo. Es más, recientemente se atrapó en Puente de Vallecas a una ‘influencer’ conocida en YouTube que los vendía desde un coche a jóvenes que estaban de fiesta por las calles del barrio. La situación es muy preocupante. Tanto, que se están multiplicando las inspecciones a locales de ocio, como una del viernes pasado de noche en la colonia Marconi (Villaverde), donde se los funcionarios se incautaron de 19 botellas con este gas, para venderlas a sus clientes. Casos similares se han visto en Humanes, Coslada, Leganés o la propia avenida del General Perón de la capital. En un ‘after’ de esta calle de Tetuán, un traficante de 27 años vendía cada bote a 50 euros, llegando casi a doblar el precio al que se pueden adquirir en internet. Almacenaba 37 recipientes de la marca Cream Deluxe, la más popular. Al entrar, los funcionarios sorprendieron a 42 personas y un reguero de globos esparcidos por el suelo.Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, realiza una radiografía pormenorizada de lo que está ocurriendo. «La realidad es que, aunque no está considerada como una droga fiscalizada (es un producto autorizado para la industria alimentaria, en repostería), desde hace unos años en la UE se está detectando entre los jóvenes y el contexto de ocio el uso de estas sustancias inhalantes. Tienen un efecto muy importante sobre el sistema nervioso central», explica a ABC.Tanto es así, que la Consejería de Sanidad viene monitorizando su consumo en sus encuestas bienales entre estudiantes de 14 a 18 años, puesto que en la población adulta estas prácticas son muy minoritarias. Los datos, tanto en el estudio de 2023 como en el de 2025 arrojan «una prevalencia estable», pero por encima de la media nacional, que está en el 1,7%. En la región, ascienden al 2,2% de los adolescentes quienes han tomado o toman el óxido nitroso como parte de su ocio con amigos. Se produce, por lo tanto, más durante los fines de semana, y es superior entre varones que entre chicas.«Nos preocupa lo que sucede, porque es una sustancia que no es ilegal y vemos que tiene una disponibilidad muy alta, pues su precio es irrisorio, lo inhalan a través de unos globos…», indica, de manera didáctica, la doctora Andradas. La inconsciencia de estos consumidores, que lo hacen porque «en menos de un minuto están eufóricos, entran en un estado disociativo, aunque el efecto dura poco», no les lleva a pensar en que los efectos en el organismo son dramáticos: «El problema es que hay jóvenes que ya lo usan de forma crónica». Lesiones medularesVeamos: en 2024 se registraron dos casos graves de jóvenes de 18 años ingresados en hospitales de Madrid por problemas neurológicos derivados del ‘gas de la risa’. Pero el año pasado fueron cinco, de entre 17 y 25 años, que, además, presentan secuelas de por vida, como polineuropatías, complicaciones severas en el sistema nervioso periférico, e, incluso en uno de ellos, mielopatía (lo que se conoce como lesión medular). En urgencias los estabilizan, pero ya no mejoran. El juego les sale carísimo, porque ese consumo crónico de varios días deja una disminución del nivel de vitamina B12 en el organismo que ya no se puede subsanar.No existe una alerta sanitaria oficialmente, pero sí mucha inquietud. De hecho, en la estrategia contra las drogas de la consejería, aunque se han enfocado mucho en sustancias como el cannabis y la cocaína (las de mayor consumo y prevalencia), se tienen muy presente «las que se inhalan, por lo que están siendo monitorizadas y se incluyen en la información» de prevención que se distribuye entre los chavales. Aún, si se compara con las drogas fiscalizadas, su toma es «baja» (de una escala del 1 al 10, de más a menos, el óxido nitroso estaría en el 8-9), pero se acerca al éxtasis (2,6% de consumo) y casi triplica a la heroína (0,8%).Restos de globos y botes de gas de la risa, hace unos días, en un parque de Vallecas; detención en el local de Marconi inspeccionado; material incautado en otra operación similar ABCIgnacio Benito, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, se ha puesto manos a la obra para atajar el problema. Por lo pronto, va a llevar a la comisión municipal del ramo de la próxima semana la información que viene recopilando en torno a ello. Coincide en que, «pese a tener pocos datos oficiales, parece que su consumo se intensifica en personas muy jóvenes» y advierte de que se trata «de un problema silencioso que pasa desapercibido para la mayor parte de la sociedad». «El consumo de esta sustancia únicamente precisa de globos para inhalarla. Esto hace que sea especialmente difícil de detectar para padres y profesores, que pueden considerar que la tenencia de estos objetos responde a su uso convencional. El control que Policía Nacional o Policía Municipal pueden realizar sobre el ‘gas de la risa’ es muy limitado, teniendo que conformarse en ocasiones en las limitaciones existentes sobre su transporte o almacenaje», explica el concejal socialista. Por ello, desde su grupo han redactado una petición de información para conocer el número de intervenciones realizadas por el Cuerpo local en relación a esta sustancia.El rastro de las bombonasEl rastro de las bombonas se puede encontrar habitualmente en el camino de Perales, en el barrio de San Fermín (Usera); la ronda del Sur (Puente de Vallecas); en el polígono de la Atalayuela, donde también hay carreras ilegales de coches y está cerca del antiguo poblado de Las Barranquillas y del Ensanche de Vallecas (Villa de Vallecas); la Cañada Real (en el mismo distrito); y San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde). Son estos barrios donde hay cierta vulnerabilidad, aunque tanto Benito como las diferentes fuentes policiales consultadas insisten en que esta realidad afecta a todos los barrios, ricos y pobres.«Al PSOE nos preocupa que cada vez haya más jóvenes y adolescentes enganchados a una sustancia que puede parecerles inocua, y no lo es. Creemos que el Ayuntamiento de Madrid debe tomarse en serio este problema y combatirlo a través de la prevención. Por eso, en la Comisión de Vicealcaldía, Portavoz, Seguridad y Emergencias de este miércoles vamos a pedir Madrid Salud que multiplique sus esfuerzos para informar y concienciar a la juventud madrileña de los riesgos que se esconden tras unos globos y un gas que nada tienen de inocentes». La estampa es cada vez más frecuente para los servicios de limpieza de prácticamente todos los distritos de Madrid: tras una noche de fiesta, los operarios no solo encuentran restos de botellón en parques y plazas, sino que se topan con numerosos globos y envases de óxido nitroso, el conocido como ‘gas de la risa’, que gracia tiene poca. Su consumo es ya tres veces superior al de la heroína entre los jóvenes de 14 a 18 años en nuestra región. Lo que empezó como una manera de coger ‘colocones’ rápidos en los Países Bajos y el Reino Unido, en festivales de música, pasó luego a las zonas de veraneo tomadas por personas de estos lugares, como Islas Baleares y la Costa del Sol. Se dispensaban allí hasta en discotecas. Ahora, tanto los expertos en sanidad pública madrileña como el PSOE municipal alertan de los riesgos de esta práctica, que va en auge, en la capital.La propia Policía Municipal lleva ya varias intervenciones contra esta práctica, la última, muy reciente, hace unos días, en la zona cercana al centro comercial Plenilunio, en el barrio de Rejas. Una patrulla del distrito de San Blas-Canillejas, sobre las doce menos veinte de la noche, observó a dos personas en lo que parecía un intercambio de bombonas en un coche. Sospecharon los agentes, y no les faltaba razón. El vendedor, un marroquí nacionalizado español y de 23 años, estaba vendiendo óxido nitroso en bombonas, a 50 euros cada una, a una segunda persona, en la calle de Fuensaviñán. Llevaba, además, una agenda con un calendario de entregas apuntadas a mano. Fue detenido por un presunto delito contra la salud pública. Los policías municipales se incautaron de 11 bombonas de 700 gramos cada una y varias bolsas con cierre zip con sus correspondientes boquillas.Noticia relacionada No No Una redada en una discoteca de Madrid acaba con ocho detenidosFuentes policiales indican que es muy común la distribución a los clientes de los globos ya preparados, para su consumo. Es más, recientemente se atrapó en Puente de Vallecas a una ‘influencer’ conocida en YouTube que los vendía desde un coche a jóvenes que estaban de fiesta por las calles del barrio. La situación es muy preocupante. Tanto, que se están multiplicando las inspecciones a locales de ocio, como una del viernes pasado de noche en la colonia Marconi (Villaverde), donde se los funcionarios se incautaron de 19 botellas con este gas, para venderlas a sus clientes. Casos similares se han visto en Humanes, Coslada, Leganés o la propia avenida del General Perón de la capital. En un ‘after’ de esta calle de Tetuán, un traficante de 27 años vendía cada bote a 50 euros, llegando casi a doblar el precio al que se pueden adquirir en internet. Almacenaba 37 recipientes de la marca Cream Deluxe, la más popular. Al entrar, los funcionarios sorprendieron a 42 personas y un reguero de globos esparcidos por el suelo.Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, realiza una radiografía pormenorizada de lo que está ocurriendo. «La realidad es que, aunque no está considerada como una droga fiscalizada (es un producto autorizado para la industria alimentaria, en repostería), desde hace unos años en la UE se está detectando entre los jóvenes y el contexto de ocio el uso de estas sustancias inhalantes. Tienen un efecto muy importante sobre el sistema nervioso central», explica a ABC.Tanto es así, que la Consejería de Sanidad viene monitorizando su consumo en sus encuestas bienales entre estudiantes de 14 a 18 años, puesto que en la población adulta estas prácticas son muy minoritarias. Los datos, tanto en el estudio de 2023 como en el de 2025 arrojan «una prevalencia estable», pero por encima de la media nacional, que está en el 1,7%. En la región, ascienden al 2,2% de los adolescentes quienes han tomado o toman el óxido nitroso como parte de su ocio con amigos. Se produce, por lo tanto, más durante los fines de semana, y es superior entre varones que entre chicas.«Nos preocupa lo que sucede, porque es una sustancia que no es ilegal y vemos que tiene una disponibilidad muy alta, pues su precio es irrisorio, lo inhalan a través de unos globos…», indica, de manera didáctica, la doctora Andradas. La inconsciencia de estos consumidores, que lo hacen porque «en menos de un minuto están eufóricos, entran en un estado disociativo, aunque el efecto dura poco», no les lleva a pensar en que los efectos en el organismo son dramáticos: «El problema es que hay jóvenes que ya lo usan de forma crónica». Lesiones medularesVeamos: en 2024 se registraron dos casos graves de jóvenes de 18 años ingresados en hospitales de Madrid por problemas neurológicos derivados del ‘gas de la risa’. Pero el año pasado fueron cinco, de entre 17 y 25 años, que, además, presentan secuelas de por vida, como polineuropatías, complicaciones severas en el sistema nervioso periférico, e, incluso en uno de ellos, mielopatía (lo que se conoce como lesión medular). En urgencias los estabilizan, pero ya no mejoran. El juego les sale carísimo, porque ese consumo crónico de varios días deja una disminución del nivel de vitamina B12 en el organismo que ya no se puede subsanar.No existe una alerta sanitaria oficialmente, pero sí mucha inquietud. De hecho, en la estrategia contra las drogas de la consejería, aunque se han enfocado mucho en sustancias como el cannabis y la cocaína (las de mayor consumo y prevalencia), se tienen muy presente «las que se inhalan, por lo que están siendo monitorizadas y se incluyen en la información» de prevención que se distribuye entre los chavales. Aún, si se compara con las drogas fiscalizadas, su toma es «baja» (de una escala del 1 al 10, de más a menos, el óxido nitroso estaría en el 8-9), pero se acerca al éxtasis (2,6% de consumo) y casi triplica a la heroína (0,8%).Restos de globos y botes de gas de la risa, hace unos días, en un parque de Vallecas; detención en el local de Marconi inspeccionado; material incautado en otra operación similar ABCIgnacio Benito, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, se ha puesto manos a la obra para atajar el problema. Por lo pronto, va a llevar a la comisión municipal del ramo de la próxima semana la información que viene recopilando en torno a ello. Coincide en que, «pese a tener pocos datos oficiales, parece que su consumo se intensifica en personas muy jóvenes» y advierte de que se trata «de un problema silencioso que pasa desapercibido para la mayor parte de la sociedad». «El consumo de esta sustancia únicamente precisa de globos para inhalarla. Esto hace que sea especialmente difícil de detectar para padres y profesores, que pueden considerar que la tenencia de estos objetos responde a su uso convencional. El control que Policía Nacional o Policía Municipal pueden realizar sobre el ‘gas de la risa’ es muy limitado, teniendo que conformarse en ocasiones en las limitaciones existentes sobre su transporte o almacenaje», explica el concejal socialista. Por ello, desde su grupo han redactado una petición de información para conocer el número de intervenciones realizadas por el Cuerpo local en relación a esta sustancia.El rastro de las bombonasEl rastro de las bombonas se puede encontrar habitualmente en el camino de Perales, en el barrio de San Fermín (Usera); la ronda del Sur (Puente de Vallecas); en el polígono de la Atalayuela, donde también hay carreras ilegales de coches y está cerca del antiguo poblado de Las Barranquillas y del Ensanche de Vallecas (Villa de Vallecas); la Cañada Real (en el mismo distrito); y San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde). Son estos barrios donde hay cierta vulnerabilidad, aunque tanto Benito como las diferentes fuentes policiales consultadas insisten en que esta realidad afecta a todos los barrios, ricos y pobres.«Al PSOE nos preocupa que cada vez haya más jóvenes y adolescentes enganchados a una sustancia que puede parecerles inocua, y no lo es. Creemos que el Ayuntamiento de Madrid debe tomarse en serio este problema y combatirlo a través de la prevención. Por eso, en la Comisión de Vicealcaldía, Portavoz, Seguridad y Emergencias de este miércoles vamos a pedir Madrid Salud que multiplique sus esfuerzos para informar y concienciar a la juventud madrileña de los riesgos que se esconden tras unos globos y un gas que nada tienen de inocentes».
La estampa es cada vez más frecuente para los servicios de limpieza de prácticamente todos los distritos de Madrid: tras una noche de fiesta, los operarios no solo encuentran restos de botellón en parques y plazas, sino que se topan con numerosos globos y envases … de óxido nitroso, el conocido como ‘gas de la risa’, que gracia tiene poca. Su consumo es ya tres veces superior al de la heroína entre los jóvenes de 14 a 18 años en nuestra región. Lo que empezó como una manera de coger ‘colocones’ rápidos en los Países Bajos y el Reino Unido, en festivales de música, pasó luego a las zonas de veraneo tomadas por personas de estos lugares, como Islas Baleares y la Costa del Sol. Se dispensaban allí hasta en discotecas. Ahora, tanto los expertos en sanidad pública madrileña como el PSOE municipal alertan de los riesgos de esta práctica, que va en auge, en la capital.
La propia Policía Municipal lleva ya varias intervenciones contra esta práctica, la última, muy reciente, hace unos días, en la zona cercana al centro comercial Plenilunio, en el barrio de Rejas. Una patrulla del distrito de San Blas-Canillejas, sobre las doce menos veinte de la noche, observó a dos personas en lo que parecía un intercambio de bombonas en un coche. Sospecharon los agentes, y no les faltaba razón.
El vendedor, un marroquí nacionalizado español y de 23 años, estaba vendiendo óxido nitroso en bombonas, a 50 euros cada una, a una segunda persona, en la calle de Fuensaviñán. Llevaba, además, una agenda con un calendario de entregas apuntadas a mano. Fue detenido por un presunto delito contra la salud pública. Los policías municipales se incautaron de 11 bombonas de 700 gramos cada una y varias bolsas con cierre zip con sus correspondientes boquillas.
Fuentes policiales indican que es muy común la distribución a los clientes de los globos ya preparados, para su consumo. Es más, recientemente se atrapó en Puente de Vallecas a una ‘influencer’ conocida en YouTube que los vendía desde un coche a jóvenes que estaban de fiesta por las calles del barrio. La situación es muy preocupante. Tanto, que se están multiplicando las inspecciones a locales de ocio, como una del viernes pasado de noche en la colonia Marconi (Villaverde), donde se los funcionarios se incautaron de 19 botellas con este gas, para venderlas a sus clientes.
Casos similares se han visto en Humanes, Coslada, Leganés o la propia avenida del General Perón de la capital. En un ‘after’ de esta calle de Tetuán, un traficante de 27 años vendía cada bote a 50 euros, llegando casi a doblar el precio al que se pueden adquirir en internet. Almacenaba 37 recipientes de la marca Cream Deluxe, la más popular. Al entrar, los funcionarios sorprendieron a 42 personas y un reguero de globos esparcidos por el suelo.
Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, realiza una radiografía pormenorizada de lo que está ocurriendo. «La realidad es que, aunque no está considerada como una droga fiscalizada (es un producto autorizado para la industria alimentaria, en repostería), desde hace unos años en la UE se está detectando entre los jóvenes y el contexto de ocio el uso de estas sustancias inhalantes. Tienen un efecto muy importante sobre el sistema nervioso central», explica a ABC.
Tanto es así, que la Consejería de Sanidad viene monitorizando su consumo en sus encuestas bienales entre estudiantes de 14 a 18 años, puesto que en la población adulta estas prácticas son muy minoritarias. Los datos, tanto en el estudio de 2023 como en el de 2025 arrojan «una prevalencia estable», pero por encima de la media nacional, que está en el 1,7%. En la región, ascienden al 2,2% de los adolescentes quienes han tomado o toman el óxido nitroso como parte de su ocio con amigos. Se produce, por lo tanto, más durante los fines de semana, y es superior entre varones que entre chicas.
«Nos preocupa lo que sucede, porque es una sustancia que no es ilegal y vemos que tiene una disponibilidad muy alta, pues su precio es irrisorio, lo inhalan a través de unos globos…», indica, de manera didáctica, la doctora Andradas. La inconsciencia de estos consumidores, que lo hacen porque «en menos de un minuto están eufóricos, entran en un estado disociativo, aunque el efecto dura poco», no les lleva a pensar en que los efectos en el organismo son dramáticos: «El problema es que hay jóvenes que ya lo usan de forma crónica».
Lesiones medulares
Veamos: en 2024 se registraron dos casos graves de jóvenes de 18 años ingresados en hospitales de Madrid por problemas neurológicos derivados del ‘gas de la risa’. Pero el año pasado fueron cinco, de entre 17 y 25 años, que, además, presentan secuelas de por vida, como polineuropatías, complicaciones severas en el sistema nervioso periférico, e, incluso en uno de ellos, mielopatía (lo que se conoce como lesión medular). En urgencias los estabilizan, pero ya no mejoran. El juego les sale carísimo, porque ese consumo crónico de varios días deja una disminución del nivel de vitamina B12 en el organismo que ya no se puede subsanar.
No existe una alerta sanitaria oficialmente, pero sí mucha inquietud. De hecho, en la estrategia contra las drogas de la consejería, aunque se han enfocado mucho en sustancias como el cannabis y la cocaína (las de mayor consumo y prevalencia), se tienen muy presente «las que se inhalan, por lo que están siendo monitorizadas y se incluyen en la información» de prevención que se distribuye entre los chavales. Aún, si se compara con las drogas fiscalizadas, su toma es «baja» (de una escala del 1 al 10, de más a menos, el óxido nitroso estaría en el 8-9), pero se acerca al éxtasis (2,6% de consumo) y casi triplica a la heroína (0,8%).
(ABC)
Ignacio Benito, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, se ha puesto manos a la obra para atajar el problema. Por lo pronto, va a llevar a la comisión municipal del ramo de la próxima semana la información que viene recopilando en torno a ello. Coincide en que, «pese a tener pocos datos oficiales, parece que su consumo se intensifica en personas muy jóvenes» y advierte de que se trata «de un problema silencioso que pasa desapercibido para la mayor parte de la sociedad».
«El consumo de esta sustancia únicamente precisa de globos para inhalarla. Esto hace que sea especialmente difícil de detectar para padres y profesores, que pueden considerar que la tenencia de estos objetos responde a su uso convencional. El control que Policía Nacional o Policía Municipal pueden realizar sobre el ‘gas de la risa’ es muy limitado, teniendo que conformarse en ocasiones en las limitaciones existentes sobre su transporte o almacenaje», explica el concejal socialista. Por ello, desde su grupo han redactado una petición de información para conocer el número de intervenciones realizadas por el Cuerpo local en relación a esta sustancia.
El rastro de las bombonas
El rastro de las bombonas se puede encontrar habitualmente en el camino de Perales, en el barrio de San Fermín (Usera); la ronda del Sur (Puente de Vallecas); en el polígono de la Atalayuela, donde también hay carreras ilegales de coches y está cerca del antiguo poblado de Las Barranquillas y del Ensanche de Vallecas (Villa de Vallecas); la Cañada Real (en el mismo distrito); y San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde). Son estos barrios donde hay cierta vulnerabilidad, aunque tanto Benito como las diferentes fuentes policiales consultadas insisten en que esta realidad afecta a todos los barrios, ricos y pobres.
«Al PSOE nos preocupa que cada vez haya más jóvenes y adolescentes enganchados a una sustancia que puede parecerles inocua, y no lo es. Creemos que el Ayuntamiento de Madrid debe tomarse en serio este problema y combatirlo a través de la prevención. Por eso, en la Comisión de Vicealcaldía, Portavoz, Seguridad y Emergencias de este miércoles vamos a pedir Madrid Salud que multiplique sus esfuerzos para informar y concienciar a la juventud madrileña de los riesgos que se esconden tras unos globos y un gas que nada tienen de inocentes».
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