El Barça volvió a demostrar una noche más que cuando saca el modo apisonadora no hay nadie que pueda pararlas. El Atlético de Madrid no tuvo ninguna opción ante el Barça de las grandes ocasiones, arrolló al conjunto rojiblanco en la primera parte para llevarse su duodécima Copa de la Reina. El tercer título de la temporada, tras la Supercopa y la Liga, que aspira a convertirse en un póquer el próximo sábado en Oslo. Llegará lanzado el conjunto blaugrana a la final ante el Lyonnes de Jonatan Giráldez.
El conjunto blaugrana suma su tercer título de la temporada y confirma su hegemonía en la competición con su duodécimo título copero
El Barça volvió a demostrar una noche más que cuando saca el modo apisonadora no hay nadie que pueda pararlas. El Atlético de Madrid no tuvo ninguna opción ante el Barça de las grandes ocasiones, arrolló al conjunto rojiblanco en la primera parte para llevarse su duodécima Copa de la Reina. El tercer título de la temporada, tras la Supercopa y la Liga, que aspira a convertirse en un póquer el próximo sábado en Oslo. Llegará lanzado el conjunto blaugrana a la final ante el Lyonnes de Jonatan Giráldez.
El clásico copero no tuvo historia. Pese a que el Atlético llegaba en una dinámica ascendente tras un mal arranque de curso, en el que había ganado ocho de los últimos nueve partidos, se encontró con un Barça imparable que reafirmó su hegemonía en el torneo. Una hegemonía solo rota desde 2017 en dos ocasiones, en la temporada 2018-19, cuando precisamente el Atlético las eliminó en cuartos, y en el curso 2022-23, en el que el cuadro blaugrana fue descalificado del torneo por la alineación indebida de Geyse,
Desde 2017 solo ha perdonado dos títulos
Pese a la proximidad con la final de la Champions, Pere Romeu alineó a su once de gala con solo dos ausencias. Sin Irene Paredes, por unas molestias musculares de última hora, y sin la también lesionada Caroline Graham Hansen, que sigue un plan específico para llegar en plena forma a la final continental. Aitana Bonmatí, que aún no ha disfrutado de ninguna titularidad desde su regreso, volvió a empezar el partido desde el banquillo. Entró en el 74 y siguió sumando minutos tras su grave lesión.
En el Atlético, en cambio, la principal duda era la presencia de Lola Gallardo, que llegaba con problemas físicos de los que se pudo recuperar a tiempo para ocupar la portería colchonera y evitar una goleada mayor con grandes intervenciones.
El partido arrancó con el saque de honor de Carmen Arce ‘Kubalita’, pionera del fútbol femenino español, que se fundió en un emotivo abrazo con Alexia y Lola Gallardo, dos futbolistas que siempre han destacado la importancia de todas las que lucharon antes que ellas por hacer crecer este deporte. Hubo un gran ambiente en las gradas del Estadio de Gran Canaria, con 26.093 espectadores que batieron récord de asistencia en la Copa de la Reina.
Tal y como era de esperar, el Barça llevó el control del partido, encerrando en muchos momentos a su rival. El Atlético leyó bien sus opciones de hacer daño al Barcelona, saliendo rápido a la contra cuando forzaban una pérdida del rival, pero llegaban demasiado solas Amaiur Sarriegi o Jensen, haciendo que sus incursiones en el área rival no tuviesen mucho peligro.
El partido arrancó con una Claudia Pina eléctrica. Robando balones, repartido asistencias y coleccionando remates peligrosos sobre la portería rojiblanca, la de Montcada fue una de las grandes protagonistas de la final, siendo reconocida como la MVP del partido. Y su insistencia tuvo premio en el 23, cuando tras varios rechaces recibió el balón en la frontal del área y con un disparo brillante, imposible para Gallardo, ponía por delante al FC Barcelona.
El gol dio aún más confianza a las blaugrana que ampliaron distancias rápidamente con dos goles más antes del descanso. Vicky López envió un pase magistral a Esmee Brugts, que remató demasiado cómoda para poner el 2-0 y el tercero, obra de Salma Paralluelo confirmó que el Atlético se había salido del partido. Un córner muy mal defendido por el Atlético que la aragonesa aprovechó para rematar el trabajo en poco más de media hora.
A José Herrera no le quedó otra que hacer cambios al descanso y dio entrada a Gio Garbelini y Luany. Y surtió efecto, pues el conjunto rojiblanco logró recortar distancias rápido con el 3-1 obra de Boe Risa, a quién Aïcha había regalado el balón en un mal rechace. El cañonazo de la noruega inyectó fuerzas en un Atlético hasta entonces herido.
Pese al gol, Pere Romeu mantuvo su plan y dio descanso a Alexia y Salma la última media hora de partido y algunos minutos a Aitana Bonmatí para seguir ganando rodaje. La segunda parte volvió a ser la asignatura pendiente del equipo, pero tenía el marcador controlado y delante un Atlético al que se le fue acabando la gasolina. No necesito más para sellar un nuevo y merecido título con el que llegar lanzado a Oslo en busca de la reconquista europea.
Deportes
