La forma de morir de una persona se puede utilizar por la sociedad y los medios de comunicación como excusa para exprimir el morbo o transformar el relato de un individuo con numerosos logros y vivencias más allá del trágico día. En el caso de Matthew Perry, la sobredosis por ketamina podía servir para borrar su legado artístico y humano. Así que, cuando en Netflix se estrena un proyecto como la serie documental El de Matthew Perry, la primera cuestión que se puede hacer un interesado es: “¿Será un ejercicio frívolo e irrespetuoso con la memoria del actor o una forma de honrarlo?”.
Las circunstancias alrededor de la muerte de la estrella de ‘Friends’ podía servir para teñir su biografía y trayectoria de morbo
La forma de morir de una persona se puede utilizar por la sociedad y los medios de comunicación como excusa para exprimir el morbo o transformar el relato de un individuo con numerosos logros y vivencias más allá del trágico día. En el caso de Matthew Perry, la sobredosis por ketamina podía servir para borrar su legado artístico y humano. Así que, cuando en Netflix se estrena un proyecto como la serie documental El de Matthew Perry, la primera cuestión que se puede hacer un interesado es: “¿Será un ejercicio frívolo e irrespetuoso con la memoria del actor o una forma de honrarlo?”.
La plataforma eligió este jueves para lanzar la serie documental porque al día siguiente se celebra el tercer aniversario de la muerte del actor de Friends, cuando fue encontrado en el jacuzzi de su casa de Pacific Palisades a los 54 años. Pero esta elección no significa que sea una producción morbosa sino todo lo contrario: las críticas están siendo positivas por ofrecer una mirada íntima de Perry, en gran parte el testimonio de su hermana Mia, y sin que los defectos enumerados estén relacionados con el tratamiento cuestionable de la imagen del actor.
Las críticas son positivas por el testimonio de su hermana Mia y centrar la mirada en la adicción desde fuera: sirve como homenaje a cualquiera que lo haya sufrido en su familia o entre sus amigos
Desde The Guardian, se argumenta que la hermana o amigos como Roger Castillo y David Pressman “hablan con tanto amor y tanta desesperación ante las adicciones que no logró superar que, por momentos, el documental se convierte no solo en un emotivo homenaje a Perry sino también a los miles y miles de personas que sufren adicciones y a quienes las aman y se desesperan por ellas, pero cuyas historias no acaparan los titulares de la prensa”. Una serie documental de tres horas, por lo tanto, que va más allá del famoso de turno para exponer la dureza de la adicción.
Los orígenes y la juventud de Matthew Perry son contados al igual que el éxito de Friends y el impacto que tuvo en su vida: no se puede entender al hombre sin el trabajo que le convirtió en una estrella, con ingresos para tres generaciones, un rostro reconocible alrededor del mundo y en una industria conocida por el consumo de drogas o lo fácil que resulta caer en la tentación y luego en el exceso. Y, si alguien se pregunta cómo puede ser que nadie del reparto de Friends aparezca como testigo, The New York Times encontró la respuesta: declinaron la invitación.

Daniel Feinberg de The Hollywood Reporter, sin embargo, no conocía los motivos. Asumía que la directora Mary Robertson ni lo había intentado y daba por hecho que los actores habrían dicho que no. Pero le parece una buena noticia: “Cuánto mayor es el nombre que consigues, más se pone el foco del documental en lo que tiene que decir Lisa Kudrow, David Schwimmer o Aaron Sorkin sobre Matthew Perry en vez de Matthew Perry”. Así, en lugar de titulares con anécdotas de Friends o una mirada sensacionalista, la serie documental se puede centrar en el hombre en cuestión y el control de la narrativa.
En el mismo medio, se lamenta que tres horas son demasiado tiempo para el material conseguido pero se admira la radiografía de la adicción y que no sea un homenaje al uso. “Robertson quiere que los espectadores se vayan pensando en Tim Harrington, a quien Perry conoció en rehabilitación, y terminó viviendo en su casa durante un año; o West Huddleston, que trabajó con Perry en su activismo por la defensa de los drogodependientes en los tribunales.
En la misma línea se mueve Variety, que destaca que se hable de las circunstancias de la muerte con una finalidad: condenar al asistente personal Kenneth Iwamasa que reconoció haber obtenido ketamina para el actor y administrársela. “Argumenta que tendría que haber avisado a la familia de Perry del consumo de ketamina. Esta es la función de El del Matthew Perry: titulares muy conocidos, contextualizados desde la perspectiva de personas menos conocidas y se vieron profundamente afectados”.
¿La conclusión? Si un fan de Matthew Perry sentía culpabilidad por consumir un posible artificio manipulador y morboso que falla a la memoria del actor, puede estar tranquilo. Será un documental con relleno, sin necesariamente exponer nada que no supiera pero sirve para entender quién él y cómo afectó su adicción a quienes le querían.
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