Después de casi un mes de debate interno, de llamadas y de puesta en común de proyectos de ideas, los socialistas de Córdoba capital ya tienen a la persona que encabezará su candidatura en las próximas elecciones municipales. José Antonio Romero ganó las primarias por un margen de apenas 17 votos y ante sí tiene una serie de retos que primero son internos y después externos, con la vista en las urnas.Lo que ha dejado claro el proceso es la existencia de varias formas de pensar en el seno del PSOE, y no es algo nuevo en Córdoba. Y lo que está claro es que la mayoritaria no es la sanchista, es decir, la que respalda de forma incondicional la acción del presidente del Gobierno y de su forma de llevar el partido. La candidata más próxima, Victoria Fernández , tenía cierta vitola de favorita, pero los afiliados del PSOE decidieron que quedara fuera en la primera votación de las primarias. Obtuvo el 25 por ciento de los votos, mientras que José Antonio Romero llegó al 45 y Ángel Ortiz al 29.Se interpretó como una derrota para María Jesús Montero , que poco antes había pedido al propio José Antonio que no concurriera a la Secretaría General del PSOE de Córdoba y dejara el terreno libre a Rafi Crespín . La segunda vuelta, celebrada el sábado, mostró un escenario también sorprendente: si José Antonio Romero había superado en quince puntos a Ángel Ortiz esta vez fueron menos de dos, que se tradujeron en 17 votos entre uno y otro. Victoria Fernández había pedido de forma expresa el voto de quienes la habían apoyado la semana anterior y muchos de ellos pudieron hacerle caso.El resultado confirma la opción de los socialistas cordobeses por una forma de entender el partido distanciada de lo que piensa la dirección nacional. Crítica con Pedro Sánchez , si se unen los dos candidatos y si se piensa en la victoria de Romero.TendenciaNo es nada nuevo. Cuando existía la tendencia susanista , Córdoba era mayoritariamente partidaria de la última presidenta socialista de la Junta de Andalucía. En las primarias para elegir al candidato a las autonómicas de 2022, fue una de las provincias que no se decantó por Juan Espadas. Para las municipales de 2023, el candidato del aparato era Antonio Hurtado y logró la victoria, pero un margen del menor que se esperaba frente a Carmen Campos.El nuevo candidato tiene ahora el reto de las elecciones municipales en las que el PSOE nunca ha superado la barrera de los diez concejales y sólo ha tocado poder en coalición apoyando a Izquierda Unida o bien con los votos de este partido y de Ganemos Córdoba en 2015, que permitieron que Isabel Ambrosio fuera alcaldesa. Ahora la propia Ambrosio, junto con dirigentes como Antonio Hurtado o Francisco García Delgado están entre quienes secundan la opción de José Antonio Romero. Por delante, el difícil reto de hacer que peligre la sólida mayoría absoluta de José María Bellido . Después de casi un mes de debate interno, de llamadas y de puesta en común de proyectos de ideas, los socialistas de Córdoba capital ya tienen a la persona que encabezará su candidatura en las próximas elecciones municipales. José Antonio Romero ganó las primarias por un margen de apenas 17 votos y ante sí tiene una serie de retos que primero son internos y después externos, con la vista en las urnas.Lo que ha dejado claro el proceso es la existencia de varias formas de pensar en el seno del PSOE, y no es algo nuevo en Córdoba. Y lo que está claro es que la mayoritaria no es la sanchista, es decir, la que respalda de forma incondicional la acción del presidente del Gobierno y de su forma de llevar el partido. La candidata más próxima, Victoria Fernández , tenía cierta vitola de favorita, pero los afiliados del PSOE decidieron que quedara fuera en la primera votación de las primarias. Obtuvo el 25 por ciento de los votos, mientras que José Antonio Romero llegó al 45 y Ángel Ortiz al 29.Se interpretó como una derrota para María Jesús Montero , que poco antes había pedido al propio José Antonio que no concurriera a la Secretaría General del PSOE de Córdoba y dejara el terreno libre a Rafi Crespín . La segunda vuelta, celebrada el sábado, mostró un escenario también sorprendente: si José Antonio Romero había superado en quince puntos a Ángel Ortiz esta vez fueron menos de dos, que se tradujeron en 17 votos entre uno y otro. Victoria Fernández había pedido de forma expresa el voto de quienes la habían apoyado la semana anterior y muchos de ellos pudieron hacerle caso.El resultado confirma la opción de los socialistas cordobeses por una forma de entender el partido distanciada de lo que piensa la dirección nacional. Crítica con Pedro Sánchez , si se unen los dos candidatos y si se piensa en la victoria de Romero.TendenciaNo es nada nuevo. Cuando existía la tendencia susanista , Córdoba era mayoritariamente partidaria de la última presidenta socialista de la Junta de Andalucía. En las primarias para elegir al candidato a las autonómicas de 2022, fue una de las provincias que no se decantó por Juan Espadas. Para las municipales de 2023, el candidato del aparato era Antonio Hurtado y logró la victoria, pero un margen del menor que se esperaba frente a Carmen Campos.El nuevo candidato tiene ahora el reto de las elecciones municipales en las que el PSOE nunca ha superado la barrera de los diez concejales y sólo ha tocado poder en coalición apoyando a Izquierda Unida o bien con los votos de este partido y de Ganemos Córdoba en 2015, que permitieron que Isabel Ambrosio fuera alcaldesa. Ahora la propia Ambrosio, junto con dirigentes como Antonio Hurtado o Francisco García Delgado están entre quienes secundan la opción de José Antonio Romero. Por delante, el difícil reto de hacer que peligre la sólida mayoría absoluta de José María Bellido .
Después de casi un mes de debate interno, de llamadas y de puesta en común de proyectos de ideas, los socialistas de Córdoba capital ya tienen a la persona que encabezará su candidatura en las próximas elecciones municipales. José Antonio Romero ganó las … primarias por un margen de apenas 17 votos y ante sí tiene una serie de retos que primero son internos y después externos, con la vista en las urnas.
Lo que ha dejado claro el proceso es la existencia de varias formas de pensar en el seno del PSOE, y no es algo nuevo en Córdoba. Y lo que está claro es que la mayoritaria no es la sanchista, es decir, la que respalda de forma incondicional la acción del presidente del Gobierno y de su forma de llevar el partido.
La candidata más próxima, Victoria Fernández, tenía cierta vitola de favorita, pero los afiliados del PSOE decidieron que quedara fuera en la primera votación de las primarias. Obtuvo el 25 por ciento de los votos, mientras que José Antonio Romero llegó al 45 y Ángel Ortiz al 29.
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Se interpretó como una derrota para María Jesús Montero, que poco antes había pedido al propio José Antonio que no concurriera a la Secretaría General del PSOE de Córdoba y dejara el terreno libre a Rafi Crespín. La segunda vuelta, celebrada el sábado, mostró un escenario también sorprendente: si José Antonio Romero había superado en quince puntos a Ángel Ortiz esta vez fueron menos de dos, que se tradujeron en 17 votos entre uno y otro. Victoria Fernández había pedido de forma expresa el voto de quienes la habían apoyado la semana anterior y muchos de ellos pudieron hacerle caso.
El resultado confirma la opción de los socialistas cordobeses por una forma de entender el partido distanciada de lo que piensa la dirección nacional. Crítica con Pedro Sánchez, si se unen los dos candidatos y si se piensa en la victoria de Romero.
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No es nada nuevo. Cuando existía la tendencia susanista, Córdoba era mayoritariamente partidaria de la última presidenta socialista de la Junta de Andalucía. En las primarias para elegir al candidato a las autonómicas de 2022, fue una de las provincias que no se decantó por Juan Espadas. Para las municipales de 2023, el candidato del aparato era Antonio Hurtado y logró la victoria, pero un margen del menor que se esperaba frente a Carmen Campos.
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El nuevo candidato tiene ahora el reto de las elecciones municipales en las que el PSOE nunca ha superado la barrera de los diez concejales y sólo ha tocado poder en coalición apoyando a Izquierda Unida o bien con los votos de este partido y de Ganemos Córdoba en 2015, que permitieron que Isabel Ambrosio fuera alcaldesa.
Ahora la propia Ambrosio, junto con dirigentes como Antonio Hurtado o Francisco García Delgado están entre quienes secundan la opción de José Antonio Romero. Por delante, el difícil reto de hacer que peligre la sólida mayoría absoluta de José María Bellido.
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