La oleada de incendios forestales de 2025 no solo fue excepcional por la superficie quemada, también lo fue por la cantidad de fuegos que fueron intencionados. Uno de cada tres incendios investigados por la Fiscalía de Medio Ambiente resultó ser provocado con la voluntad de ver arder el territorio. Es la máxima cifra en al menos un lustro, según los datos que figuran en la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado publicada este jueves.El pasado año se saldó con algunos de los mayores incendios de la historia reciente de España, como fueron los fuegos de Molezuelas (Zamora) y Larouco (Orense), solo superados por los excepcionales incendios de este 2026 en Niebla (Huelva) y Burgohondo (Ávila). «Este año (por 2025) ha sido uno de los más virulentos en cuanto a incendios forestales, habiendo resultado afectadas 354.793,50 hectáreas de superficie forestal, a pesar de que el número de siniestros ha sido de 8.189, inferior a la media de los últimos 10 años», dice el informe. Hasta 63 de ellos fueron grandes incendios forestales, al superar las 500 hectáreas, una cifra que dobla la media de la década, lo que demuestra la peligrosidad, complejidad y daño del suceso. Las pesquisas llevadas a cabo por la Fiscalía, una vez excluidos los incendios sin relevancia por su escaso tamaño o los de causa natural (como los rayos), resultaron en 439 personas detenidas o investigadas. «Va en consonancia con el número de siniestros», dice la Memoria. Lo que destaca, sin embargo, es la proporción de incendios que fueron intencionados: han llegado a ser un 32,54% de los investigados por la Fiscalía, la cifra más alta del último lustro. De hecho, entre 2021 y 2024, la proporción de fuegos intencionados nunca superó el 25%. La mayor parte de investigaciones concluyen en «incendios por negligencias», es decir, sin que el implicado tenga intención de producirlo, aunque haya desarrollado una actividad que puede ser causante de un incendio (una quema agrícola, una fogata mal apagada, colillas de cigarro arrojadas en zona seca, vidrios y botellas, etc.). Eso sí, los incendios por negligencia siguen siendo la mayoría: el 52,38% de los investigados por la Fiscalía. La oleada de incendios forestales de 2025 no solo fue excepcional por la superficie quemada, también lo fue por la cantidad de fuegos que fueron intencionados. Uno de cada tres incendios investigados por la Fiscalía de Medio Ambiente resultó ser provocado con la voluntad de ver arder el territorio. Es la máxima cifra en al menos un lustro, según los datos que figuran en la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado publicada este jueves.El pasado año se saldó con algunos de los mayores incendios de la historia reciente de España, como fueron los fuegos de Molezuelas (Zamora) y Larouco (Orense), solo superados por los excepcionales incendios de este 2026 en Niebla (Huelva) y Burgohondo (Ávila). «Este año (por 2025) ha sido uno de los más virulentos en cuanto a incendios forestales, habiendo resultado afectadas 354.793,50 hectáreas de superficie forestal, a pesar de que el número de siniestros ha sido de 8.189, inferior a la media de los últimos 10 años», dice el informe. Hasta 63 de ellos fueron grandes incendios forestales, al superar las 500 hectáreas, una cifra que dobla la media de la década, lo que demuestra la peligrosidad, complejidad y daño del suceso. Las pesquisas llevadas a cabo por la Fiscalía, una vez excluidos los incendios sin relevancia por su escaso tamaño o los de causa natural (como los rayos), resultaron en 439 personas detenidas o investigadas. «Va en consonancia con el número de siniestros», dice la Memoria. Lo que destaca, sin embargo, es la proporción de incendios que fueron intencionados: han llegado a ser un 32,54% de los investigados por la Fiscalía, la cifra más alta del último lustro. De hecho, entre 2021 y 2024, la proporción de fuegos intencionados nunca superó el 25%. La mayor parte de investigaciones concluyen en «incendios por negligencias», es decir, sin que el implicado tenga intención de producirlo, aunque haya desarrollado una actividad que puede ser causante de un incendio (una quema agrícola, una fogata mal apagada, colillas de cigarro arrojadas en zona seca, vidrios y botellas, etc.). Eso sí, los incendios por negligencia siguen siendo la mayoría: el 52,38% de los investigados por la Fiscalía.
La oleada de incendios forestales de 2025 no solo fue excepcional por la superficie quemada, también lo fue por la cantidad de fuegos que fueron intencionados. Uno de cada tres incendios investigados por la Fiscalía de Medio Ambiente resultó ser provocado con la voluntad … de ver arder el territorio. Es la máxima cifra en al menos un lustro, según los datos que figuran en la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado publicada este jueves.
El pasado año se saldó con algunos de los mayores incendios de la historia reciente de España, como fueron los fuegos de Molezuelas (Zamora) y Larouco (Orense), solo superados por los excepcionales incendios de este 2026 en Niebla (Huelva) y Burgohondo (Ávila).
«Este año (por 2025) ha sido uno de los más virulentos en cuanto a incendios forestales, habiendo resultado afectadas 354.793,50 hectáreas de superficie forestal, a pesar de que el número de siniestros ha sido de 8.189, inferior a la media de los últimos 10 años», dice el informe. Hasta 63 de ellos fueron grandes incendios forestales, al superar las 500 hectáreas, una cifra que dobla la media de la década, lo que demuestra la peligrosidad, complejidad y daño del suceso.
Las pesquisas llevadas a cabo por la Fiscalía, una vez excluidos los incendios sin relevancia por su escaso tamaño o los de causa natural (como los rayos), resultaron en 439 personas detenidas o investigadas. «Va en consonancia con el número de siniestros», dice la Memoria.
Lo que destaca, sin embargo, es la proporción de incendios que fueron intencionados: han llegado a ser un 32,54% de los investigados por la Fiscalía, la cifra más alta del último lustro. De hecho, entre 2021 y 2024, la proporción de fuegos intencionados nunca superó el 25%. La mayor parte de investigaciones concluyen en «incendios por negligencias», es decir, sin que el implicado tenga intención de producirlo, aunque haya desarrollado una actividad que puede ser causante de un incendio (una quema agrícola, una fogata mal apagada, colillas de cigarro arrojadas en zona seca, vidrios y botellas, etc.). Eso sí, los incendios por negligencia siguen siendo la mayoría: el 52,38% de los investigados por la Fiscalía.
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