Maica García cerraba este jueves la semana más convulsa de toda su carrera presentándose oficialmente como nueva jugadora del CN Sant Andreu. La campeona olímpica, que fue madre hace un año, anunció con sorpresa que el CN Sabadell, su club desde hace más de tres décadas, no contaba con ella para la próxima temporada. “Nunca imaginé que tener una hija pudiera marca el final de mi etapa deportiva en el Sabadell”, escribió en un mensaje en sus redes sociales que desató la locura. “Han sido días difíciles”, reconocía la boya de 35 años. “No ha sido fácil gestionar esta situación, han sido muchas emociones”, leyó en un breve comunicado antes de dar paso a las preguntas de los periodistas.
La boya catalana ha sido presentada este jueves en el CN Sant Andreu
Maica García cerraba este jueves la semana más convulsa de toda su carrera presentándose oficialmente como nueva jugadora del CN Sant Andreu. La campeona olímpica, que fue madre hace un año, anunció con sorpresa que el CN Sabadell, su club desde hace más de tres décadas, no contaba con ella para la próxima temporada. “Nunca imaginé que tener una hija pudiera marca el final de mi etapa deportiva en el Sabadell”, escribió en un mensaje en sus redes sociales que desató la locura. “Han sido días difíciles”, reconocía la boya de 35 años. “No ha sido fácil gestionar esta situación, han sido muchas emociones”, leyó en un breve comunicado antes de dar paso a las preguntas de los periodistas.
Aún está asimilando la salida de la que ha sido su casa desde que tenía 4 años. Nunca imaginó que acabaría así: “Estaba tranquila, en el club me habían apoyado durante todo el embarazo y sabía que tenía un año más de contrato. Todos sabían que quería seguir aquí y llegar a Los Ángeles 2028. No me esperaba este batacazo”. Gracias a casos como el suyo, la normativa del waterpolo cambió he introdujo la obligación de prorrogar un año más el contrato de toda jugadora embarazada, pero el Sabadell decidió prescindir de ella. En agosto recibió una llamada de Recursos Humanos y le dieron de baja.
Y empezó su calvario: “Tuve muchos ataques de ansiedad”, confesó rompiendo a llorar. “Tuve que ir asimilando la situación. No quería creerme que iba a pasar, pensaba que en algún momento recapacitarían”, explicó.
El club sabadellense aludió al “proyecto deportivo y a las decisiones técnicas” la decisión. “Pero de ahí puedes sacar conclusiones. Hay mucho detrás. He liderado muchísimos proyectos del club. He ganado 70 títulos con ellos”, asegura la boya catalana, que solo piensa en volver a lo más alto: “Ahora tengo 35 años, he sido madre y me ha cambiado la vida, pero pienso que sigo siendo una jugadora de alto nivel que puede volver a la elite y jugar unos Juegos en dos años. Sé que va a ser duro, pero lo voy a luchar. Ojalá llegue a Los Ángeles 2028 con mi hija en la grada”.
Con mucha elegancia, Maica García sigue hablando bien del Sabadell, lo considera su casa y asegura que eso nunca cambiará. Que las personas que lo dirigen “van y vienen”, pero que ese escudo lo querrá siempre.
Pese a que su reciente maternidad le ha llevado fuera del CN Sabadell, Maica se siente orgullosa de ser una de las waterpolistas que está cambiando el futuro de este deporte: “Antes no tenía un referente en mi deporte que hubiese sido madre y vuelto a la elite. No tenía a nadie a quien mirar. Es algo nuevo en el waterpolo y poco visto en el deporte femenino en sí y eso es lo que quiero, luchar para las próximas generaciones, que tengan el camino más fácil para poder decidir cuándo ser madres”
Ahora, el CN Sant Andreu dará a Maica la oportunidad de regresar a las piscinas. Con contrato hasta 2028, su objetivo es sumar experiencia a un proyecto renovado y volver a su máximo nivel antes de los próximos Juegos Olímpicos. “El 90% de las jugadoras somos nuevas. La mayoría son jóvenes y yo vengo para dejar mi experiencia y ayudar en todo lo que pueda. Lo cojo con muchas ganas. Quiero ser una versión mía mucho mejor”, aseguró.
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