Cuando Oura surgió en 2013, los dispositivos de salud ponibles, como las pulseras FitBit, estaban destinados principalmente a los obsesos del fitness. Sin embargo, los fundadores finlandeses de la empresa tenían dos convicciones. La primera, que un anillo monitorizaría las constantes vitales de forma menos intrusiva y más precisa que una pulsera, debido a su mayor cercanía al flujo sanguíneo. La segunda, que estos dispositivos podrían servir para registrar no solo el ejercicio, sino una amplia variedad de indicadores de salud.
El dispositivo desarrollado por Oura monitorizaría las constantes vitales y ofrece una gran cantidad de datos
Cuando Oura surgió en 2013, los dispositivos de salud ponibles, como las pulseras FitBit, estaban destinados principalmente a los obsesos del fitness. Sin embargo, los fundadores finlandeses de la empresa tenían dos convicciones. La primera, que un anillo monitorizaría las constantes vitales de forma menos intrusiva y más precisa que una pulsera, debido a su mayor cercanía al flujo sanguíneo. La segunda, que estos dispositivos podrían servir para registrar no solo el ejercicio, sino una amplia variedad de indicadores de salud.
Ambas creencias resultaron ser ciertas y hoy los anillos de Oura adornan millones de dedos en todo el mundo, incluidos los de celebridades como Kim Kardashian y Tom Holland. El 3 de septiembre la empresa presentó la documentación para salir a bolsa en Estados Unidos, buscando una valoración de más de 16.000 millones de dólares. En los nueve meses hasta junio alcanzó 1.200 millones de dólares en ventas, un 74% más que en el mismo periodo del año anterior. A diferencia de muchas otras startups de moda que buscan debutar en bolsa, también es rentable.
El anillo ha ido reduciendo su tamaña hasta aproximarse al de una alianza de boda
El ascenso de Oura fue lento al principio. En una entrevista con The Economist el mes pasado, Tom Hale, consejero delegado de la empresa, recuerda haber escuchado una y otra vez de posibles clientes alguna variante de: «Me encanta la idea, pero es un poco grande para mí». Al principio, la mayoría de la demanda venía de biohackers y entusiastas de Silicon Valley. Sin embargo, con el tiempo, los avances tecnológicos, especialmente en la duración de la batería, han permitido a Oura reducir notablemente el tamaño de sus dispositivos. «Ahora nadie ve esto y piensa que es tecnología», afirma Ben Wood, de CCS Insight, una firma de análisis. «Prácticamente parece mi alianza de boda».
Parte del atractivo de Oura también reside en su aplicación intuitiva, que presenta una gran cantidad de datos de manera fácil de entender. Esto le permitió lanzar en 2021 un lucrativo negocio de suscripción que hoy representa una quinta parte de sus ingresos. Para quienes pagan la cuota, la app ofrece un análisis detallado de los patrones de sueño durante la noche o de los niveles de estrés a lo largo del día, y propone sugerencias personalizadas para mejorar sus hábitos. El número de suscriptores se duplicó en el año hasta junio, alcanzando los cinco millones. Alrededor del 85% sigue suscrito tras doce meses, “mejor que Netflix o Spotify”, señala Hale.

Oura se ha beneficiado del creciente interés de los consumidores por tomar las riendas de su salud, así como de una mayor disposición a gastar dinero actualmente para prevenir o reducir enfermedades a medida que envejecen. Una parte considerable de su negocio procede de estadounidenses que compran los anillos utilizando cuentas con ventajas fiscales para gastos sanitarios, cuya popularidad se ha disparado.
Por ahora, el mercado de los anillos inteligentes es muy reducido. Entre las principales categorías de dispositivos vestibles que sigue IDC, una empresa de investigación, es la más pequeña, con unas 5 millones de unidades previstas para este año, en su mayoría de Oura, frente a los 40 millones de pulseras y los 160 millones de relojes inteligentes. Sin embargo, está creciendo rápidamente. Eso está atrayendo a nuevos competidores, incluidos start-ups como Ultrahuman y grandes empresas como Samsung. Por el momento, Oura ha logrado mantenerles a raya. No obstante, se enfrentaría a una amenaza mucho mayor si Apple, líder en el mercado de relojes inteligentes, decide entrar en su negocio.
Hale sigue confiando en que la ventaja inicial de Oura, así como sus patentes, harán difícil que la competencia la alcance. “Somos los únicos en el mundo capaces de hacer esto”, insiste. Es una afirmación ambiciosa. Oura espera que los inversores la consideren cierta.
Tecnología
