Si algo ha puesto de manifiesto la declaración de la examante de José Luis Ábalos, Jésica Rodríguez, como testigo durante el juicio contra el político y su asesor en el Tribunal Supremo, es que el exministro no escatimaba en gastos con su círculo más cercano, hasta el punto de pagar el piso a una joven estudiante de Odontología -con cargo supuestamente al bolsillo del tercer acusado del juicio, el empresario y comisionista Víctor de Aldama (y sus socios)- para poder verse a solas lejos de las cuatro paredes del ministerio en el que el socialista vivía con su familia, la que mostraba ante la galería. La generosidad del socialista llegó hasta el punto de enchufarla, también, en las empresas públicas Ineco (Transportes) y Tragsatec (Agricultura) sin desarrollar trabajo alguno. Jésica ha detallado ante el tribunal el periplo de su relación con Ábalos, que comenzó en octubre de 2018 y finalizó formalmente en noviembre de 2019, tras no cumplir él con la promesa de divorciarse de su esposa Carolina Perles y no aguantar la testigo esa situación. A pesar de la ruptura, mantuvieron una comunicación constante por WhatsApp y tuvieron encuentros esporádicos, como un viaje de trabajo de Ábalos a Sevilla en diciembre de 2019 y una cena por el cumpleaños de la testigo en febrero de 2020, tras la cual él no mostró intención «ni de acompañarme a casa», ha declarado.Noticia relacionada general No No El hermano de Koldo fue a la sede del PSOE a por sobres con dinero Carmen Lucas-TorresA juicio de la expareja de Ábalos, fue el sentimiento de culpa por no cumplir lo hablado y por haberle hecho cambiar su estilo de vida («yo antes era feliz») lo que le llevó a seguir apoyándola económica y logísticamente aun con la relación rota. La mujer ha asegurado que de la búsqueda y gestión del inmueble se encargaron Koldo García y Alberto Escolano, socio de Aldama. Aunque el segundo firmó el contrato de arrendamiento, ella sabía que el responsable final de todos los gastos era Ábalos. «No sabía quién estaba pagando el piso, si Escolano, Koldo o Ábalos… Daba igual porque al final era Ábalos el que sufragaba todos los gastos». Y en esos gastos incluían también los viajes, un iPhone, la matrícula de la universidad y una transferencia de 600 euros para la operación de su gato . En febrero de 2019 Jésica fue contratada en Ineco y posteriormente en Tragsatec por indicación de Ábalos, porque el exministro le dijo que «le convenía cotizar» mientras estudiaba Odontología. Ante el tribunal, ella ha asegurado que no sabía que Ineco fuera una empresa pública, en la que supuestamente haría funciones de «auxiliar administrativa». Sin embargo, no había ninguna actividad laboral real. Ella solo tenía que decir que venía para lo de «Joseba» (el hermano de Koldo García) y supuestamente su superior, aunque el aludido lo ha negado durante su declaración también como testigo. Cuando el contrato en Ineco finalizó a los dos años, fue «transferida» a Tragsatec, un cambio que ella supone fue gestionado también por Ábalos. En Tragsatec, más de lo mismo: no desempeñó trabajo alguno y su contacto principal para resolver requerimientos administrativos, como los partes de asistencia que le pedía su superior (Virginia Barbancho), seguían siendo Joseba y Koldo, quienes le indicaban que no contestara. Jésica ha dicho que Ábalos estaba informado de que estaba percibiendo un salario sin trabajar.A Koldo lo ha descrito como la «sombra» de Ábalos, una persona con una relación jerárquica pero también «de estrecha amistad y confianza», que gestionaba todos los asuntos prácticos y económicos: desde la compra de billetes de avión para los viajes que hacían juntos, hasta la resolución de problemas con el alquiler del piso o la compra de un paquete de tabaco. Koldo era quien realizaba los pagos. El asesor a menudo le decía a Ábalos: «Me debes tanto…», y eso no hacía más que reforzar su convicción de que aunque Koldo o Escolano fueran los ejecutores, los fondos y las decisiones provenían siempre de Ábalos, que podía mantener un perfil bajo evitando dejar rastro alguno de su implicación en estos gastos, especialmente a ojos de su mujer.Sobre Aldama, ha dicho que no lo conoce a pesar de que su socio, Alberto Escolano, fue quien firmó y pagó el alquiler de su piso. Uno de los momentos más tensos del interrogatorio ha sido cuando el abogado de Ábalos, Marino Turiel, le ha preguntado si ejerce la prostitución, cuestión que, a instancias del presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, ha tenido que reformular preguntándole si cobra a cambio de sexo. Ella lo ha negado. Ha dicho que antes de ser dentista colegiada fue azafata de imagen.Una sobrina con dos tíosPor su parte, Virginia Barbancho, exjefa de Jésica Rodríguez, ha corroborado ante el tribunal que la «sobrina» de Ábalos y de Koldo, según le dijeron que era, generándole confusión, no realizó trabajo alguno.«Cuando veo que no ficha hablo con ella, me dice que hay problemas informáticos, otras veces me dice que no sabe… Me pasé una semana jugando con ella al ratón y al gato. Me empiezo a preocupar porque son ya demasiadas cosas. Por más que le insistí no hacía el parte de trabajo, le di cuenta a mi gerente y a Ignacio Zaldívar (responsable de personal de Adif, la empresa que pidió el proyecto en el que Jésica fue contratada), pero no me dijeron nada, no reaccionaban», ha relatado Barbancho.Unos días después, Zaldivar incluso le pidió que dejara «en paz y de molestar» a la «trabajadora». «Nunca me había pasado nada igual. Toda la gente que he tenido bajo mi responsabilidad ha trabajado, mejor o peor, pero ha trabajado», ha afirmado.En torno a Jésica, todo eran sospechas para la testigo: «A mi me dijeron que era sobrina de un asesor y luego que era sobrina de Ábalos. Ahí es cuando empiezo a preocuparme… O Jésica tenía muchos tíos o era sobrina de uno o de otro. No entendía nada. Se me acusó de acoso y me pareció excesivo; hacía dos semanas que había cortado toda relación con ella», ha recordado la responsable de la ex amante de Ábalos. Si algo ha puesto de manifiesto la declaración de la examante de José Luis Ábalos, Jésica Rodríguez, como testigo durante el juicio contra el político y su asesor en el Tribunal Supremo, es que el exministro no escatimaba en gastos con su círculo más cercano, hasta el punto de pagar el piso a una joven estudiante de Odontología -con cargo supuestamente al bolsillo del tercer acusado del juicio, el empresario y comisionista Víctor de Aldama (y sus socios)- para poder verse a solas lejos de las cuatro paredes del ministerio en el que el socialista vivía con su familia, la que mostraba ante la galería. La generosidad del socialista llegó hasta el punto de enchufarla, también, en las empresas públicas Ineco (Transportes) y Tragsatec (Agricultura) sin desarrollar trabajo alguno. Jésica ha detallado ante el tribunal el periplo de su relación con Ábalos, que comenzó en octubre de 2018 y finalizó formalmente en noviembre de 2019, tras no cumplir él con la promesa de divorciarse de su esposa Carolina Perles y no aguantar la testigo esa situación. A pesar de la ruptura, mantuvieron una comunicación constante por WhatsApp y tuvieron encuentros esporádicos, como un viaje de trabajo de Ábalos a Sevilla en diciembre de 2019 y una cena por el cumpleaños de la testigo en febrero de 2020, tras la cual él no mostró intención «ni de acompañarme a casa», ha declarado.Noticia relacionada general No No El hermano de Koldo fue a la sede del PSOE a por sobres con dinero Carmen Lucas-TorresA juicio de la expareja de Ábalos, fue el sentimiento de culpa por no cumplir lo hablado y por haberle hecho cambiar su estilo de vida («yo antes era feliz») lo que le llevó a seguir apoyándola económica y logísticamente aun con la relación rota. La mujer ha asegurado que de la búsqueda y gestión del inmueble se encargaron Koldo García y Alberto Escolano, socio de Aldama. Aunque el segundo firmó el contrato de arrendamiento, ella sabía que el responsable final de todos los gastos era Ábalos. «No sabía quién estaba pagando el piso, si Escolano, Koldo o Ábalos… Daba igual porque al final era Ábalos el que sufragaba todos los gastos». Y en esos gastos incluían también los viajes, un iPhone, la matrícula de la universidad y una transferencia de 600 euros para la operación de su gato . En febrero de 2019 Jésica fue contratada en Ineco y posteriormente en Tragsatec por indicación de Ábalos, porque el exministro le dijo que «le convenía cotizar» mientras estudiaba Odontología. Ante el tribunal, ella ha asegurado que no sabía que Ineco fuera una empresa pública, en la que supuestamente haría funciones de «auxiliar administrativa». Sin embargo, no había ninguna actividad laboral real. Ella solo tenía que decir que venía para lo de «Joseba» (el hermano de Koldo García) y supuestamente su superior, aunque el aludido lo ha negado durante su declaración también como testigo. Cuando el contrato en Ineco finalizó a los dos años, fue «transferida» a Tragsatec, un cambio que ella supone fue gestionado también por Ábalos. En Tragsatec, más de lo mismo: no desempeñó trabajo alguno y su contacto principal para resolver requerimientos administrativos, como los partes de asistencia que le pedía su superior (Virginia Barbancho), seguían siendo Joseba y Koldo, quienes le indicaban que no contestara. Jésica ha dicho que Ábalos estaba informado de que estaba percibiendo un salario sin trabajar.A Koldo lo ha descrito como la «sombra» de Ábalos, una persona con una relación jerárquica pero también «de estrecha amistad y confianza», que gestionaba todos los asuntos prácticos y económicos: desde la compra de billetes de avión para los viajes que hacían juntos, hasta la resolución de problemas con el alquiler del piso o la compra de un paquete de tabaco. Koldo era quien realizaba los pagos. El asesor a menudo le decía a Ábalos: «Me debes tanto…», y eso no hacía más que reforzar su convicción de que aunque Koldo o Escolano fueran los ejecutores, los fondos y las decisiones provenían siempre de Ábalos, que podía mantener un perfil bajo evitando dejar rastro alguno de su implicación en estos gastos, especialmente a ojos de su mujer.Sobre Aldama, ha dicho que no lo conoce a pesar de que su socio, Alberto Escolano, fue quien firmó y pagó el alquiler de su piso. Uno de los momentos más tensos del interrogatorio ha sido cuando el abogado de Ábalos, Marino Turiel, le ha preguntado si ejerce la prostitución, cuestión que, a instancias del presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, ha tenido que reformular preguntándole si cobra a cambio de sexo. Ella lo ha negado. Ha dicho que antes de ser dentista colegiada fue azafata de imagen.Una sobrina con dos tíosPor su parte, Virginia Barbancho, exjefa de Jésica Rodríguez, ha corroborado ante el tribunal que la «sobrina» de Ábalos y de Koldo, según le dijeron que era, generándole confusión, no realizó trabajo alguno.«Cuando veo que no ficha hablo con ella, me dice que hay problemas informáticos, otras veces me dice que no sabe… Me pasé una semana jugando con ella al ratón y al gato. Me empiezo a preocupar porque son ya demasiadas cosas. Por más que le insistí no hacía el parte de trabajo, le di cuenta a mi gerente y a Ignacio Zaldívar (responsable de personal de Adif, la empresa que pidió el proyecto en el que Jésica fue contratada), pero no me dijeron nada, no reaccionaban», ha relatado Barbancho.Unos días después, Zaldivar incluso le pidió que dejara «en paz y de molestar» a la «trabajadora». «Nunca me había pasado nada igual. Toda la gente que he tenido bajo mi responsabilidad ha trabajado, mejor o peor, pero ha trabajado», ha afirmado.En torno a Jésica, todo eran sospechas para la testigo: «A mi me dijeron que era sobrina de un asesor y luego que era sobrina de Ábalos. Ahí es cuando empiezo a preocuparme… O Jésica tenía muchos tíos o era sobrina de uno o de otro. No entendía nada. Se me acusó de acoso y me pareció excesivo; hacía dos semanas que había cortado toda relación con ella», ha recordado la responsable de la ex amante de Ábalos.
Si algo ha puesto de manifiesto la declaración de la examante de José Luis Ábalos, Jésica Rodríguez, como testigo durante el juicio contra el político y su asesor en el Tribunal Supremo, es que el exministro no escatimaba en gastos con su círculo más cercano, … hasta el punto de pagar el piso a una joven estudiante de Odontología -con cargo supuestamente al bolsillo del tercer acusado del juicio, el empresario y comisionista Víctor de Aldama (y sus socios)- para poder verse a solas lejos de las cuatro paredes del ministerio en el que el socialista vivía con su familia, la que mostraba ante la galería. La generosidad del socialista llegó hasta el punto de enchufarla, también, en las empresas públicas Ineco (Transportes) y Tragsatec (Agricultura) sin desarrollar trabajo alguno.
Jésica ha detallado ante el tribunal el periplo de su relación con Ábalos, que comenzó en octubre de 2018 y finalizó formalmente en noviembre de 2019, tras no cumplir él con la promesa de divorciarse de su esposa Carolina Perles y no aguantar la testigo esa situación. A pesar de la ruptura, mantuvieron una comunicación constante por WhatsApp y tuvieron encuentros esporádicos, como un viaje de trabajo de Ábalos a Sevilla en diciembre de 2019 y una cena por el cumpleaños de la testigo en febrero de 2020, tras la cual él no mostró intención «ni de acompañarme a casa», ha declarado.
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Carmen Lucas-Torres
A juicio de la expareja de Ábalos, fue el sentimiento de culpa por no cumplir lo hablado y por haberle hecho cambiar su estilo de vida («yo antes era feliz») lo que le llevó a seguir apoyándola económica y logísticamente aun con la relación rota.
La mujer ha asegurado que de la búsqueda y gestión del inmueble se encargaron Koldo García y Alberto Escolano, socio de Aldama. Aunque el segundo firmó el contrato de arrendamiento, ella sabía que el responsable final de todos los gastos era Ábalos. «No sabía quién estaba pagando el piso, si Escolano, Koldo o Ábalos… Daba igual porque al final era Ábalos el que sufragaba todos los gastos». Y en esos gastos incluían también los viajes, un iPhone, la matrícula de la universidad y una transferencia de 600 euros para la operación de su gato.
En febrero de 2019 Jésica fue contratada en Ineco y posteriormente en Tragsatec por indicación de Ábalos, porque el exministro le dijo que «le convenía cotizar» mientras estudiaba Odontología. Ante el tribunal, ella ha asegurado que no sabía que Ineco fuera una empresa pública, en la que supuestamente haría funciones de «auxiliar administrativa». Sin embargo, no había ninguna actividad laboral real. Ella solo tenía que decir que venía para lo de «Joseba» (el hermano de Koldo García) y supuestamente su superior, aunque el aludido lo ha negado durante su declaración también como testigo. Cuando el contrato en Ineco finalizó a los dos años, fue «transferida» a Tragsatec, un cambio que ella supone fue gestionado también por Ábalos.
En Tragsatec, más de lo mismo: no desempeñó trabajo alguno y su contacto principal para resolver requerimientos administrativos, como los partes de asistencia que le pedía su superior (Virginia Barbancho), seguían siendo Joseba y Koldo, quienes le indicaban que no contestara. Jésica ha dicho que Ábalos estaba informado de que estaba percibiendo un salario sin trabajar.
A Koldo lo ha descrito como la «sombra» de Ábalos, una persona con una relación jerárquica pero también «de estrecha amistad y confianza», que gestionaba todos los asuntos prácticos y económicos: desde la compra de billetes de avión para los viajes que hacían juntos, hasta la resolución de problemas con el alquiler del piso o la compra de un paquete de tabaco. Koldo era quien realizaba los pagos. El asesor a menudo le decía a Ábalos: «Me debes tanto…», y eso no hacía más que reforzar su convicción de que aunque Koldo o Escolano fueran los ejecutores, los fondos y las decisiones provenían siempre de Ábalos, que podía mantener un perfil bajo evitando dejar rastro alguno de su implicación en estos gastos, especialmente a ojos de su mujer.
Sobre Aldama, ha dicho que no lo conoce a pesar de que su socio, Alberto Escolano, fue quien firmó y pagó el alquiler de su piso. Uno de los momentos más tensos del interrogatorio ha sido cuando el abogado de Ábalos, Marino Turiel, le ha preguntado si ejerce la prostitución, cuestión que, a instancias del presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, ha tenido que reformular preguntándole si cobra a cambio de sexo. Ella lo ha negado. Ha dicho que antes de ser dentista colegiada fue azafata de imagen.
Una sobrina con dos tíos
Por su parte, Virginia Barbancho, exjefa de Jésica Rodríguez, ha corroborado ante el tribunal que la «sobrina» de Ábalos y de Koldo, según le dijeron que era, generándole confusión, no realizó trabajo alguno.
«Cuando veo que no ficha hablo con ella, me dice que hay problemas informáticos, otras veces me dice que no sabe… Me pasé una semana jugando con ella al ratón y al gato. Me empiezo a preocupar porque son ya demasiadas cosas. Por más que le insistí no hacía el parte de trabajo, le di cuenta a mi gerente y a Ignacio Zaldívar (responsable de personal de Adif, la empresa que pidió el proyecto en el que Jésica fue contratada), pero no me dijeron nada, no reaccionaban», ha relatado Barbancho.
Unos días después, Zaldivar incluso le pidió que dejara «en paz y de molestar» a la «trabajadora». «Nunca me había pasado nada igual. Toda la gente que he tenido bajo mi responsabilidad ha trabajado, mejor o peor, pero ha trabajado», ha afirmado.
En torno a Jésica, todo eran sospechas para la testigo: «A mi me dijeron que era sobrina de un asesor y luego que era sobrina de Ábalos. Ahí es cuando empiezo a preocuparme… O Jésica tenía muchos tíos o era sobrina de uno o de otro. No entendía nada. Se me acusó de acoso y me pareció excesivo; hacía dos semanas que había cortado toda relación con ella», ha recordado la responsable de la ex amante de Ábalos.
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