El censo electoral de españoles residentes en el extranjero (CERA) se ha incrementado un 21% en la Comunidad Valenciana desde la entrada en vigor, hace casi cuatro años, de la Ley de Memoria Democrática.Una norma que reconocía la nacionalidad -y el derecho a voto, ahora suspendido por el Tribunal Supremo- de los descendientes de españoles que sufrieron el exilio o de los hijos e hijas de mujeres que la perdieron por casarse con extranjeros antes de aprobarse la Constitución de 1978. Aunque el plazo de solicitudes terminó en octubre del año pasado, se siguen tramitando muchas de ellas.La región ha sumado 26.020 personas a este registro, tras pasar de 123.997 a 150.017 inscritos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) consultados por ABC, entre el 1 de noviembre de 2022 -a los pocos días de tener efectos la norma- y el 31 de agosto de 2026.Por provincias, Valencia registra la mayor subida (13.135 más), seguida de Alicante (10.569) y Castellón (2.316). No todos han sido dados de alta en el CERA por la conocida como ‘ley de nietos’, pues el INE no identifica el motivo por el que se inscribieron, pero sí son, a día de hoy, las únicas cifras oficiales disponibles para observar la evolución.En ese cómputo se encuentran también los españoles que se han marchado en este tiempo a vivir fuera o aquellos que ya tenían la nacionalidad y han cumplido los 18 años -la edad legal para votar- en el periodo analizado.Comparando los datos oficiales, el incremento que se dio en los cuatro años anteriores, entre noviembre de 2018 y el mismo mes de 2022, fue del 15%, con 16.431 nuevas altas. Son diez mil más en el mismo intervalo analizado, lo que apunta a un crecimiento en las tres provincias del electorado que tiene su residencia habitual fuera de España en los últimos tiempos.Sin embargo, de acuerdo con los informes de la Junta Electoral Central, eso no se traduce en una participación activa en los procesos electorales, pese a la eliminación del voto rogado. En las últimas elecciones generales celebradas en España, en julio de 2023, solo uno de cada diez electores en el extranjero de la Comunidad Valenciana ejercieron su derecho al voto al Congreso de los Diputados. El PSOE se impuso entonces al PP en el voto CERA de las tres provincias valencianas.Un pueblo con el 40% de los votantes ausentesCon los últimos datos, las principales ciudades de la región concentran la mayor subida en número de inscritos desde que entró en vigor la ‘ley de nietos’, con Valencia (7.587 más), Alicante (3.265 más), Elche (820), Castellón (670), Torrevieja (567), Benidorm (477), Gandia (416) o Torrent (312) en cabeza. Cifras que entran dentro de la lógica de su tamaño y que, pese a suponer un incremento relevante en términos absolutos, no generan una gran distorsión sobre el conjunto del electorado.No obstante, y sin olvidar que los datos disponibles todavía no permiten determinar cuántas altas corresponden directamente a la Ley de Memoria Democrática, el impacto se hace evidente en pequeños pueblos de la región -muchos en riesgo de despoblación- que registran aumentos considerables en los últimos cuatro años, teniendo en cuenta su padrón municipal.El caso más llamativo es el de la localidad alicantina de Xaló, que ha sumado 227 votantes residentes en el extranjero más al censo desde que se publicó en el BOE la instrucción para aplicar la disposición adicional octava del texto legal. Pasan a ser 703, que representan el 40% del peso total. Es decir, cuatro de cada diez personas llamadas a las urnas en este pueblo, que ronda los 1.500 habitantes, viven en el extranjero.Una situación similar si se convocaran ahora los comicios, aunque en menor medida, se daría en Puebla de Arenoso, La Torre d’En Domènech y Murla, que se mueven entre los 200 y los 300 censados en total. En los tres casos, el CERA supone un cuarto del registro total y ganan 14, 19 y 20 inscritos en el exterior, respectivamente, entre 2022 y 2026.Ocho más ha añadido el pueblo castellonense de Vallibona, a un cómputo de solo 73, con la suma de los electores residentes en España (CER) y en el exterior. Allí, como en Llíber o la Vall de la Gallinera, donde se han sumado 24 y 30 personas al censo exterior, aquellos que no residen físicamente al municipio al que están vinculados en las distintas llamadas a la urnas, suponen el 20%. El censo electoral de españoles residentes en el extranjero (CERA) se ha incrementado un 21% en la Comunidad Valenciana desde la entrada en vigor, hace casi cuatro años, de la Ley de Memoria Democrática.Una norma que reconocía la nacionalidad -y el derecho a voto, ahora suspendido por el Tribunal Supremo- de los descendientes de españoles que sufrieron el exilio o de los hijos e hijas de mujeres que la perdieron por casarse con extranjeros antes de aprobarse la Constitución de 1978. Aunque el plazo de solicitudes terminó en octubre del año pasado, se siguen tramitando muchas de ellas.La región ha sumado 26.020 personas a este registro, tras pasar de 123.997 a 150.017 inscritos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) consultados por ABC, entre el 1 de noviembre de 2022 -a los pocos días de tener efectos la norma- y el 31 de agosto de 2026.Por provincias, Valencia registra la mayor subida (13.135 más), seguida de Alicante (10.569) y Castellón (2.316). No todos han sido dados de alta en el CERA por la conocida como ‘ley de nietos’, pues el INE no identifica el motivo por el que se inscribieron, pero sí son, a día de hoy, las únicas cifras oficiales disponibles para observar la evolución.En ese cómputo se encuentran también los españoles que se han marchado en este tiempo a vivir fuera o aquellos que ya tenían la nacionalidad y han cumplido los 18 años -la edad legal para votar- en el periodo analizado.Comparando los datos oficiales, el incremento que se dio en los cuatro años anteriores, entre noviembre de 2018 y el mismo mes de 2022, fue del 15%, con 16.431 nuevas altas. Son diez mil más en el mismo intervalo analizado, lo que apunta a un crecimiento en las tres provincias del electorado que tiene su residencia habitual fuera de España en los últimos tiempos.Sin embargo, de acuerdo con los informes de la Junta Electoral Central, eso no se traduce en una participación activa en los procesos electorales, pese a la eliminación del voto rogado. En las últimas elecciones generales celebradas en España, en julio de 2023, solo uno de cada diez electores en el extranjero de la Comunidad Valenciana ejercieron su derecho al voto al Congreso de los Diputados. El PSOE se impuso entonces al PP en el voto CERA de las tres provincias valencianas.Un pueblo con el 40% de los votantes ausentesCon los últimos datos, las principales ciudades de la región concentran la mayor subida en número de inscritos desde que entró en vigor la ‘ley de nietos’, con Valencia (7.587 más), Alicante (3.265 más), Elche (820), Castellón (670), Torrevieja (567), Benidorm (477), Gandia (416) o Torrent (312) en cabeza. Cifras que entran dentro de la lógica de su tamaño y que, pese a suponer un incremento relevante en términos absolutos, no generan una gran distorsión sobre el conjunto del electorado.No obstante, y sin olvidar que los datos disponibles todavía no permiten determinar cuántas altas corresponden directamente a la Ley de Memoria Democrática, el impacto se hace evidente en pequeños pueblos de la región -muchos en riesgo de despoblación- que registran aumentos considerables en los últimos cuatro años, teniendo en cuenta su padrón municipal.El caso más llamativo es el de la localidad alicantina de Xaló, que ha sumado 227 votantes residentes en el extranjero más al censo desde que se publicó en el BOE la instrucción para aplicar la disposición adicional octava del texto legal. Pasan a ser 703, que representan el 40% del peso total. Es decir, cuatro de cada diez personas llamadas a las urnas en este pueblo, que ronda los 1.500 habitantes, viven en el extranjero.Una situación similar si se convocaran ahora los comicios, aunque en menor medida, se daría en Puebla de Arenoso, La Torre d’En Domènech y Murla, que se mueven entre los 200 y los 300 censados en total. En los tres casos, el CERA supone un cuarto del registro total y ganan 14, 19 y 20 inscritos en el exterior, respectivamente, entre 2022 y 2026.Ocho más ha añadido el pueblo castellonense de Vallibona, a un cómputo de solo 73, con la suma de los electores residentes en España (CER) y en el exterior. Allí, como en Llíber o la Vall de la Gallinera, donde se han sumado 24 y 30 personas al censo exterior, aquellos que no residen físicamente al municipio al que están vinculados en las distintas llamadas a la urnas, suponen el 20%.
El censo electoral de españoles residentes en el extranjero (CERA) se ha incrementado un 21% en la Comunidad Valenciana desde la entrada en vigor, hace casi cuatro años, de la Ley de Memoria Democrática.
Una norma que reconocía la nacionalidad -y el derecho a voto, … ahora suspendido por el Tribunal Supremo- de los descendientes de españoles que sufrieron el exilio o de los hijos e hijas de mujeres que la perdieron por casarse con extranjeros antes de aprobarse la Constitución de 1978. Aunque el plazo de solicitudes terminó en octubre del año pasado, se siguen tramitando muchas de ellas.
La región ha sumado 26.020 personas a este registro, tras pasar de 123.997 a 150.017 inscritos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) consultados por ABC, entre el 1 de noviembre de 2022 -a los pocos días de tener efectos la norma- y el 31 de agosto de 2026.
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Por provincias, Valencia registra la mayor subida (13.135 más), seguida de Alicante (10.569) y Castellón (2.316). No todos han sido dados de alta en el CERA por la conocida como ‘ley de nietos’, pues el INE no identifica el motivo por el que se inscribieron, pero sí son, a día de hoy, las únicas cifras oficiales disponibles para observar la evolución.
En ese cómputo se encuentran también los españoles que se han marchado en este tiempo a vivir fuera o aquellos que ya tenían la nacionalidad y han cumplido los 18 años -la edad legal para votar- en el periodo analizado.
Comparando los datos oficiales, el incremento que se dio en los cuatro años anteriores, entre noviembre de 2018 y el mismo mes de 2022, fue del 15%, con 16.431 nuevas altas. Son diez mil más en el mismo intervalo analizado, lo que apunta a un crecimiento en las tres provincias del electorado que tiene su residencia habitual fuera de España en los últimos tiempos.
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Sin embargo, de acuerdo con los informes de la Junta Electoral Central, eso no se traduce en una participación activa en los procesos electorales, pese a la eliminación del voto rogado. En las últimas elecciones generales celebradas en España, en julio de 2023, solo uno de cada diez electores en el extranjero de la Comunidad Valenciana ejercieron su derecho al voto al Congreso de los Diputados. El PSOE se impuso entonces al PP en el voto CERA de las tres provincias valencianas.
Un pueblo con el 40% de los votantes ausentes
Con los últimos datos, las principales ciudades de la región concentran la mayor subida en número de inscritos desde que entró en vigor la ‘ley de nietos’, con Valencia (7.587 más), Alicante (3.265 más), Elche (820), Castellón (670), Torrevieja (567), Benidorm (477), Gandia (416) o Torrent (312) en cabeza. Cifras que entran dentro de la lógica de su tamaño y que, pese a suponer un incremento relevante en términos absolutos, no generan una gran distorsión sobre el conjunto del electorado.
No obstante, y sin olvidar que los datos disponibles todavía no permiten determinar cuántas altas corresponden directamente a la Ley de Memoria Democrática, el impacto se hace evidente en pequeños pueblos de la región -muchos en riesgo de despoblación- que registran aumentos considerables en los últimos cuatro años, teniendo en cuenta su padrón municipal.
El caso más llamativo es el de la localidad alicantina de Xaló, que ha sumado 227 votantes residentes en el extranjero más al censo desde que se publicó en el BOE la instrucción para aplicar la disposición adicional octava del texto legal. Pasan a ser 703, que representan el 40% del peso total. Es decir, cuatro de cada diez personas llamadas a las urnas en este pueblo, que ronda los 1.500 habitantes, viven en el extranjero.
Una situación similar si se convocaran ahora los comicios, aunque en menor medida, se daría en Puebla de Arenoso, La Torre d’En Domènech y Murla, que se mueven entre los 200 y los 300 censados en total. En los tres casos, el CERA supone un cuarto del registro total y ganan 14, 19 y 20 inscritos en el exterior, respectivamente, entre 2022 y 2026.
Ocho más ha añadido el pueblo castellonense de Vallibona, a un cómputo de solo 73, con la suma de los electores residentes en España (CER) y en el exterior. Allí, como en Llíber o la Vall de la Gallinera, donde se han sumado 24 y 30 personas al censo exterior, aquellos que no residen físicamente al municipio al que están vinculados en las distintas llamadas a la urnas, suponen el 20%.
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