¿Dónde queda la energía cuando vuelves a la rutina? Es la pregunta que muchos se hacen en esta época en la que, tras las vacaciones, aparecen el cansancio, la dificultad para concentrarse, la nula motivación, la sensación de no llegar a todo, una conciliación de sueño difícil… Lo que no todo el mundo sabe es que esa apatía tiene una explicación y un nombre, astenia otoñal.Sí, la astenia no es cosa solo de la primavera y se estima que en esta estación en la que acabamos de entrar afecta a un 10% de la población, con sintomatología variada. Por ejemplo, entre el 1 y 3% de las personas padece un trastorno afectivo estacional (TAE), un cuadro clínico reconocido en psicología. Las mujeres de entre 30 y 45 años con alta carga de responsabilidad son el perfil más vulnerable.Otoño no lo pone fácil: es el fin de las vacaciones, la estación con menos horas de luz, en la que empiezan a bajar las temperaturas y que se produce el cambio horario. La astenia otoñal acaba apareciendo como respuesta adaptativa del organismo a este cambio de estación. «El verano invita a desconectar de aquello que nos causa malestar o a incrementar las actividades placenteras y el otoño impone la realidad de cuál es nuestro día a día», expone el psicólogo Javier Álvarez, miembro de Top Doctors Group.Consciente de ello, el especialista anima a que, ante cualquier mala sensación en esta ‘rentrée’, uno mismo analice el por qué después de una pausa causa tanto malestar la vuelta a la rutina. «En la consulta notamos un incremento del 10% de las consultas relacionadas con la astenia otoñal y el TAE durante los meses de octubre y noviembre».Agravado por la hiperconectividad digitalAdemás, la hiperconectividad digital, la incertidumbre social y la exigencia laboral agravan los síntomas estacionales, aseguran los expertos de Top Doctors Group. Así, en septiembre ya se nota este malestar pero es en octubre, cuando el mazazo de la vuelta a la realidad ya es inevitable, cuando los especialistas notan más consultas por la astenia otoñal.Desde un punto de vista biológico esta falta de ganas, cansancio sin motivo aparente o sensación de que nada apetece se explica por un aumento de la melatonina y un descenso de la serotonina. Además, a ello se le suman factores externos que lo amplifican: la incertidumbre política, económica y social no ayuda, por ejemplo, al bienestar emocional pero para los psicólogos tiene más peso la hiperconectividad digital en la que vivimos, que altera los ritmos circadianos, fomenta comparaciones irreales a través de las redes sociales y sustituye los vínculos físicos por relaciones digitales.El alto nivel de exigencia del entorno laboral también juega en contra de la vitalidad y convierte octubre en un mes especialmente exigente desde el punto de vista emocional. Por este mismo sentido, las mujeres de entre 30 y 45 años, con duras cargas laborales y familiares (y más con la arrancada de curso), lo notan especialmente, en parte también por su mayor sensibilidad hormonal ante los cambios de luz y la dificultad de encontrar tiempo para el autocuidado.Personas que viven solas, que carecen de una red de apoyo y disponen de mucho tiempo para sobrepensar, así como adolescentes a los que se les alteran los sus ritmos circadianos y vuelven a la exigencia académica. Álvarez resalta que, afortunadamente, cada vez hay menos estigma con pedir ayuda a un psicólogo. Las mujeres acuden más, «por tener habitualmente una mayor inteligencia emocional y menos prejuicios que el hombre a la hora de acudir», especifica.Recomendaciones para minimizar la astenia otoñalRealizar una transición progresiva del ‘modo vacaciones’ al ‘modo trabajo’. Cerebro y cuerpo necesitan adaptarse a los cambios La alimentación es clave para la serotonina: son recomendables alimentos ricos en grasas saludables y vitaminas y reducir azúcares y productos ultraprocesados Realizar deporte al aire libre para aprovechar la luz solar para fomentar la producción de serotonina y dopamina Mantener una buena higiene del sueño, con horarios regulares de descanso y evitando pantallas al menos una hora antes de dormir para favorecer la producción natural de melatonina No dejar de lado las relaciones sociales para mantener conversaciones físicos y no solo contactos digitales Plantear unas expectativas realistas dentro de la vida diaria e intentar no comprometerse a más de lo que se pueda o se quiera hacer Reservar, en el día a día, un tiempo para el autocuidado«Independientemente del perfil, el momento adecuado para acudir a terapia es cuando el malestar interfiere en la gestión del día a día , sea en el ámbito laboral, social o familiar: aislamiento, falta de productividad, absentismo, irritabilidad, alteraciones del sueño o de la alimentación…», sentencia el especialista.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El error más común al volver al gimnasio en septiembre: «No podemos recuperar en una semana lo que hemos dejado de hacer en dos meses» noticia Si Salena Sainz, farmacéutica: «El GLP-1 es la hormona que fabrica tu cuerpo y ayuda a quitar el hambre» noticia Si Manzanilla en los ojos, el remedio casero que los oftalmólogos piden evitarEntre los consejos, los expertos también destacan el no acabar un viaje, a poder ser, justo el día antes de comenzar a madrugar para volver a las clases o al trabajo para que el cambio sea menos brusco. Y también recuerdan que el ejercicio físico es un perfecto antidepresivo natural, ya que permite liberar dopamina y eliminar cortisol. ¿Dónde queda la energía cuando vuelves a la rutina? Es la pregunta que muchos se hacen en esta época en la que, tras las vacaciones, aparecen el cansancio, la dificultad para concentrarse, la nula motivación, la sensación de no llegar a todo, una conciliación de sueño difícil… Lo que no todo el mundo sabe es que esa apatía tiene una explicación y un nombre, astenia otoñal.Sí, la astenia no es cosa solo de la primavera y se estima que en esta estación en la que acabamos de entrar afecta a un 10% de la población, con sintomatología variada. Por ejemplo, entre el 1 y 3% de las personas padece un trastorno afectivo estacional (TAE), un cuadro clínico reconocido en psicología. Las mujeres de entre 30 y 45 años con alta carga de responsabilidad son el perfil más vulnerable.Otoño no lo pone fácil: es el fin de las vacaciones, la estación con menos horas de luz, en la que empiezan a bajar las temperaturas y que se produce el cambio horario. La astenia otoñal acaba apareciendo como respuesta adaptativa del organismo a este cambio de estación. «El verano invita a desconectar de aquello que nos causa malestar o a incrementar las actividades placenteras y el otoño impone la realidad de cuál es nuestro día a día», expone el psicólogo Javier Álvarez, miembro de Top Doctors Group.Consciente de ello, el especialista anima a que, ante cualquier mala sensación en esta ‘rentrée’, uno mismo analice el por qué después de una pausa causa tanto malestar la vuelta a la rutina. «En la consulta notamos un incremento del 10% de las consultas relacionadas con la astenia otoñal y el TAE durante los meses de octubre y noviembre».Agravado por la hiperconectividad digitalAdemás, la hiperconectividad digital, la incertidumbre social y la exigencia laboral agravan los síntomas estacionales, aseguran los expertos de Top Doctors Group. Así, en septiembre ya se nota este malestar pero es en octubre, cuando el mazazo de la vuelta a la realidad ya es inevitable, cuando los especialistas notan más consultas por la astenia otoñal.Desde un punto de vista biológico esta falta de ganas, cansancio sin motivo aparente o sensación de que nada apetece se explica por un aumento de la melatonina y un descenso de la serotonina. Además, a ello se le suman factores externos que lo amplifican: la incertidumbre política, económica y social no ayuda, por ejemplo, al bienestar emocional pero para los psicólogos tiene más peso la hiperconectividad digital en la que vivimos, que altera los ritmos circadianos, fomenta comparaciones irreales a través de las redes sociales y sustituye los vínculos físicos por relaciones digitales.El alto nivel de exigencia del entorno laboral también juega en contra de la vitalidad y convierte octubre en un mes especialmente exigente desde el punto de vista emocional. Por este mismo sentido, las mujeres de entre 30 y 45 años, con duras cargas laborales y familiares (y más con la arrancada de curso), lo notan especialmente, en parte también por su mayor sensibilidad hormonal ante los cambios de luz y la dificultad de encontrar tiempo para el autocuidado.Personas que viven solas, que carecen de una red de apoyo y disponen de mucho tiempo para sobrepensar, así como adolescentes a los que se les alteran los sus ritmos circadianos y vuelven a la exigencia académica. Álvarez resalta que, afortunadamente, cada vez hay menos estigma con pedir ayuda a un psicólogo. Las mujeres acuden más, «por tener habitualmente una mayor inteligencia emocional y menos prejuicios que el hombre a la hora de acudir», especifica.Recomendaciones para minimizar la astenia otoñalRealizar una transición progresiva del ‘modo vacaciones’ al ‘modo trabajo’. Cerebro y cuerpo necesitan adaptarse a los cambios La alimentación es clave para la serotonina: son recomendables alimentos ricos en grasas saludables y vitaminas y reducir azúcares y productos ultraprocesados Realizar deporte al aire libre para aprovechar la luz solar para fomentar la producción de serotonina y dopamina Mantener una buena higiene del sueño, con horarios regulares de descanso y evitando pantallas al menos una hora antes de dormir para favorecer la producción natural de melatonina No dejar de lado las relaciones sociales para mantener conversaciones físicos y no solo contactos digitales Plantear unas expectativas realistas dentro de la vida diaria e intentar no comprometerse a más de lo que se pueda o se quiera hacer Reservar, en el día a día, un tiempo para el autocuidado«Independientemente del perfil, el momento adecuado para acudir a terapia es cuando el malestar interfiere en la gestión del día a día , sea en el ámbito laboral, social o familiar: aislamiento, falta de productividad, absentismo, irritabilidad, alteraciones del sueño o de la alimentación…», sentencia el especialista.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El error más común al volver al gimnasio en septiembre: «No podemos recuperar en una semana lo que hemos dejado de hacer en dos meses» noticia Si Salena Sainz, farmacéutica: «El GLP-1 es la hormona que fabrica tu cuerpo y ayuda a quitar el hambre» noticia Si Manzanilla en los ojos, el remedio casero que los oftalmólogos piden evitarEntre los consejos, los expertos también destacan el no acabar un viaje, a poder ser, justo el día antes de comenzar a madrugar para volver a las clases o al trabajo para que el cambio sea menos brusco. Y también recuerdan que el ejercicio físico es un perfecto antidepresivo natural, ya que permite liberar dopamina y eliminar cortisol.
¿Dónde queda la energía cuando vuelves a la rutina? Es la pregunta que muchos se hacen en esta época en la que, tras las vacaciones, aparecen el cansancio, la dificultad para concentrarse, la nula motivación, la sensación de no llegar a todo, una conciliación … de sueño difícil… Lo que no todo el mundo sabe es que esa apatía tiene una explicación y un nombre, astenia otoñal.
Sí, la astenia no es cosa solo de la primavera y se estima que en esta estación en la que acabamos de entrar afecta a un 10% de la población, con sintomatología variada. Por ejemplo, entre el 1 y 3% de las personas padece un trastorno afectivo estacional (TAE), un cuadro clínico reconocido en psicología. Las mujeres de entre 30 y 45 años con alta carga de responsabilidad son el perfil más vulnerable.
Otoño no lo pone fácil: es el fin de las vacaciones, la estación con menos horas de luz, en la que empiezan a bajar las temperaturas y que se produce el cambio horario. La astenia otoñal acaba apareciendo como respuesta adaptativa del organismo a este cambio de estación. «El verano invita a desconectar de aquello que nos causa malestar o a incrementar las actividades placenteras y el otoño impone la realidad de cuál es nuestro día a día», expone el psicólogo Javier Álvarez, miembro de Top Doctors Group.
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Consciente de ello, el especialista anima a que, ante cualquier mala sensación en esta ‘rentrée’, uno mismo analice el por qué después de una pausa causa tanto malestar la vuelta a la rutina. «En la consulta notamos un incremento del 10% de las consultas relacionadas con la astenia otoñal y el TAE durante los meses de octubre y noviembre».
Agravado por la hiperconectividad digital
Además, la hiperconectividad digital, la incertidumbre social y la exigencia laboral agravan los síntomas estacionales, aseguran los expertos de Top Doctors Group. Así, en septiembre ya se nota este malestar pero es en octubre, cuando el mazazo de la vuelta a la realidad ya es inevitable, cuando los especialistas notan más consultas por la astenia otoñal.
Desde un punto de vista biológico esta falta de ganas, cansancio sin motivo aparente o sensación de que nada apetece se explica por un aumento de la melatonina y un descenso de la serotonina. Además, a ello se le suman factores externos que lo amplifican: la incertidumbre política, económica y social no ayuda, por ejemplo, al bienestar emocional pero para los psicólogos tiene más peso la hiperconectividad digital en la que vivimos, que altera los ritmos circadianos, fomenta comparaciones irreales a través de las redes sociales y sustituye los vínculos físicos por relaciones digitales.
El alto nivel de exigencia del entorno laboral también juega en contra de la vitalidad y convierte octubre en un mes especialmente exigente desde el punto de vista emocional. Por este mismo sentido, las mujeres de entre 30 y 45 años, con duras cargas laborales y familiares (y más con la arrancada de curso), lo notan especialmente, en parte también por su mayor sensibilidad hormonal ante los cambios de luz y la dificultad de encontrar tiempo para el autocuidado.
Personas que viven solas, que carecen de una red de apoyo y disponen de mucho tiempo para sobrepensar, así como adolescentes a los que se les alteran los sus ritmos circadianos y vuelven a la exigencia académica. Álvarez resalta que, afortunadamente, cada vez hay menos estigma con pedir ayuda a un psicólogo. Las mujeres acuden más, «por tener habitualmente una mayor inteligencia emocional y menos prejuicios que el hombre a la hora de acudir», especifica.
Recomendaciones para minimizar la astenia otoñal
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Realizar una transición progresiva del ‘modo vacaciones’ al ‘modo trabajo’. Cerebro y cuerpo necesitan adaptarse a los cambios
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La alimentación es clave para la serotonina: son recomendables alimentos ricos en grasas saludables y vitaminas y reducir azúcares y productos ultraprocesados
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Realizar deporte al aire libre para aprovechar la luz solar para fomentar la producción de serotonina y dopamina
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Mantener una buena higiene del sueño, con horarios regulares de descanso y evitando pantallas al menos una hora antes de dormir para favorecer la producción natural de melatonina
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No dejar de lado las relaciones sociales para mantener conversaciones físicos y no solo contactos digitales
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Plantear unas expectativas realistas dentro de la vida diaria e intentar no comprometerse a más de lo que se pueda o se quiera hacer
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Reservar, en el día a día, un tiempo para el autocuidado
«Independientemente del perfil, el momento adecuado para acudir a terapia es cuando el malestar interfiere en la gestión del día a día, sea en el ámbito laboral, social o familiar: aislamiento, falta de productividad, absentismo, irritabilidad, alteraciones del sueño o de la alimentación…», sentencia el especialista.
Entre los consejos, los expertos también destacan el no acabar un viaje, a poder ser, justo el día antes de comenzar a madrugar para volver a las clases o al trabajo para que el cambio sea menos brusco. Y también recuerdan que el ejercicio físico es un perfecto antidepresivo natural, ya que permite liberar dopamina y eliminar cortisol.
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